El coleccionista de arte y su conducta como consumidor

November 21, 2014

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¿Por qué las personas coleccionan arte? ElisabettaLazzaro, PhD en economía de la Universidad París 1 (Panteón-Sorbona) y de la Universidad Libre de Bruselas, expuso el pasado martes su reciente investigación sobre las motivaciones de los coleccionistas de arte en el mercado internacional.

En alusión a la reciente Feria Internacional de Arte de Bogotá, Lazzaro –invitada al Seminario Silla Corona—se refirió a la importancia de racionalizar ese mercado, que atraviesa un buen momento en nuestro país, y comprender el papel de los coleccionistas. Citando un artículo de la científica italiana Marina Bianchi en el Journal of Cultural Economics, la profesora dijo que “coleccionar parece residir en los poros de la conducta del consumidor, más allá de lo racional y útil, y a menudo propenso al desenfreno y al exceso”.

Para identificar patrones que caracterizan a los coleccionistas, Lazzaro aplicó la Teoría del Comportamiento del Consumidor de Harvey Leibenstein, de 1950, para clasificar las motivaciones que llevan a una persona a coleccionar arte en tres categorías: las funcionales, que se refieren al placer estético de la obra y las emociones concomitantes a su consumo; las sociales, es decir las que hacen pertenecer a un determinado grupo de personas; y, por último, las motivaciones económicas.

Para descifrar las palabras

El método de Lazzaro consistió en tomar entrevistas y perfiles a 131 coleccionistas de arte internacional publicados por la revista económica francesa Echosy pasarlos por un software llamado Alceste, desarrollado por el Consejo Nacional de Investigación Científica de Francia. La herramienta lo que hace entonces es categorizar y clasificar los textos para interpretarlos cualitativa y cuantitativamente. “La herramienta organiza y clasifica las palabras más comunes y luego muestra cómo estas se relacionan entre sí”, explicó.

Los resultados arrojaron 3 tipos de coleccionista. Primero, el de arte contemporáneo (63%) que opera bajo motivaciones funcionales y que utilizó palabras de orden cognitivo como “comprendí”, “aprender”, “me interesa” y “consejos” y palabras relacionadas con el aspecto social del coleccionismo, como “exhibición”, “museo”, “mundo”, “fundación”.

Segundo, los resultados asociaron al tipo de coleccionista de arte antigua con la motivación de la decoración (13%), con algunos elementos afectivos del ego y aún el elemento de la sociabilidad con comerciantes de arte y para pertenecer a ciertas redes atípicas. Estos entrevistados utilizaban con frecuencia palabras que describen los objetos artísticos como “precioso”, “dorado”, “marfil”, “apartamento”, etc.

Por último, Lazzaro explicó que existe una categoría de coleccionista (23%) que lo hace por meras emociones individuales y sin ningún interés de presentar su colección al público. Aquellos destacaron palabras cuyo sentido era definitivo para su testimonio como “inspira serenidad”, “sentimiento”, “invadió”, “increíble”.

Sugerencias para el gestor cultural

Las conclusiones del estudio señalaban la curiosa ausencia de palabras relativas al dinero. ¿Son los coleccionistas reluctantes a hablar de los aspectos económicos de este quehacer? Este podría ser un elemento omitido por prejuicio, y tendría que estudiarse más a fondo.

Lazzaro recomendó a los encargados de mercadeo de las artes visuales organizar eventos VIP haciendo énfasis en la experiencia de consumo social, para apuntar a la primera categoría de coleccionistas identificada. Recomendó eventos de mercadeo cara a cara para la categoría de coleccionistas interesados principalmente en el aspecto decorativo y eventos de mercadeo participativo para los coleccionistas cuyos verdaderos motivos son los aspectos inherentes al arte en sí.

Sobre Elisabetta Lazzaro

Catedrática en administración cultural de la Universidad Libre de Bruselas, la profesora Lazzarotiene diversas publicaciones en los campos de la economía cultural y análisis de políticas culturales. Sus investigaciones se han enfocado en temas como la innovación y financiación de los bienes y servicios culturales; accionistas, estructuras y regulación de los mercados de arte y las industrias creativas; la participación cultural y el desarrollo de la audiencia; la cultura, el desarrollo regional y la cohesión; el impacto socio-económico y la creación de capacidad de la cultura, entre otros. 

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