Más de 50 líderes empresariales del país participaron en el panel ‘¿Es Venezuela una oportunidad para Colombia?’, realizado en el marco del Programa para consejeros y miembros de juntas directivas de Deloitte, que en esta ocasión, se realizó en alianza con Executive Education de la Universidad de los Andes, un espacio en el que se analizaron las posibilidades que puede abrir el escenario venezolano para las empresas colombianas, pero también los riesgos que implica operar en un país marcado por la incertidumbre política, económica y de seguridad.
En el espacio participaron Francisco Santos Calderón, exvicepresidente de Colombia y exembajador en Estados Unidos; Sandra Borda, analista de política internacional y política exterior, profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes; y Federico Martínez, presidente de Mastercard para Colombia, Ecuador y Venezuela.
Durante la conversación, los expertos destacaron el papel que puede desempeñar el empresariado colombiano frente a una eventual transición democrática, y la necesidad de estar preparados para aprovechar las oportunidades a las que el resto del mundo ya está mirando.
Estabilidad política, una condición para hacer negocios

Sandra Borda, analista de política internacional y política exterior, profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes.
Para la profesora Sandra Borda, una de las principales lecciones que ha dejado la relación histórica entre Colombia y Venezuela es que las tensiones políticas han tenido consecuencias sobre el comercio y la inversión. De acuerdo con la experta, Colombia ha mantenido durante décadas una balanza comercial favorable frente a Venezuela, incluso cuando este país fue uno de sus principales socios comerciales.
“Tenemos un sector productivo en este momento mucho más desarrollado, tenemos unas oportunidades enormes”,
señaló Borda. Sin embargo, advirtió que aprovechar ese potencial de manera sostenible depende también de las condiciones políticas e institucionales con del país vecino.
“Nunca ha sido un buen negocio para nosotros tener tensiones políticas con Venezuela”,
afirmó la analista, quien destacó que la relación comercial comenzó a recuperarse con el restablecimiento de los vínculos entre ambos países. Para Borda, mantener abiertos los canales de relación es fundamental, pero no suficiente: la estabilidad necesaria para construir una relación económica de largo plazo requiere que Venezuela tenga instituciones sólidas.
“Para que un socio comercial sea un socio confiable, estable en el largo plazo, para que produzca seguridad en materia inversionista, debe tener instituciones fuertes, instituciones que, en la mayoría de los casos, son democráticas”,
explicó. En esa línea, sostuvo que las democracias ofrecen mayores condiciones de estabilidad para el sector privado. “Las democracias siempre son socios más confiables en lo comercial. Los regímenes autoritarios no son buenos socios porque son inestables, cerrados y no permiten que el sector privado afecte el proceso de toma de decisiones”, afirmó.
Por eso, su planteamiento vincula directamente la posibilidad de hacer negocios con la necesidad de una transición democrática, sumándole la seguridad fronteriza. Borda advirtió que Colombia necesita mantener canales de entendimiento con Venezuela, especialmente por la presencia de grupos al margen de la ley en la frontera.
“Para que la relación económica y comercial funcione, necesitamos estabilidad en materia de entendimiento en la relación de seguridad”,
señaló.
Oportunidades en un mercado en transformación

Federico Martínez, presidente de Mastercard para Colombia, Ecuador y Venezuela.
Desde la perspectiva empresarial, Federico Martínez explicó que Venezuela puede representar un mercado de alto crecimiento en los próximos años si avanza en su proceso de estabilización. Entre los sectores con potencial mencionó la logística, la energía, la tecnología, los sistemas de seguridad y la infraestructura.
La experiencia de Mastercard, explicó, ha mostrado que las empresas deben estar preparadas para invertir en el largo plazo, incluso cuando el retorno no sea inmediato. “Si le vamos a apostar a un mercado, entonces, en el largo plazo, hay que hacer inversiones y saber perder, o que la inversión no tenga retorno en el tiempo que es”, señaló.
Martínez también advirtió sobre los desafíos asociados a las sanciones internacionales y a la identificación de socios comerciales. Para las compañías colombianas, dijo, no basta con encontrar una oportunidad: es necesario conocer quién está detrás de cada operación y realizar procesos de debida diligencia.
“Entenderlo, no es ir a leer la cifra, es entender lo que hay detrás y por qué opera esto así”,
afirmó el presidente de Mastercard, compañía que hoy domina el 98 % de los pagos que hoy se hacen en Venezuela, quien también invitó a que si desean conocer el mercado venezolano, el camino es estar en campo, ir a las calles de sus ciudades y escuchar al consumidor.

Francisco Santos Calderón, exvicepresidente de Colombia y exembajador en Estados Unidos.
Francisco Santos, por su parte, destacó oportunidades comerciales en los estados fronterizos venezolanos, donde el peso colombiano mantiene una presencia importante. Sin embargo, insistió en que cualquier incursión empresarial debe estar acompañada de socios adecuados, procesos de debida diligencia y una lectura permanente del entorno político.
Santos también llamó la atención sobre la velocidad con la que puede cambiar el escenario venezolano y la necesidad de que los empresarios sigan de cerca la política de Estados Unidos frente al país. En ese contexto, destacó el rol que puede desempeñar el sector privado en una eventual transición democrática.
“Ustedes pueden jugar un papel fundamental en presionar a Estados Unidos a que haya una transición democrática como empresarios”,
afirmó el exvicepresidente.
Además señaló que regreso de María Corina Machado al país vecino es cuestión de tiempo y que la líder de la oposición venezolana desde su exilio es partidaria de que la inversión extranjera en Venezuela se comience a producir, pero sin que el empresariado pierda de vista las ventajas, y mayores ganancias, que representaría hacer la transición a un país democrático, con estabilidad jurídica y estabilidad económica.

El evento se produjo en el marco del Programa para consejeros y miembros de juntas directivas de Deloitte, que en esta ocasión, se realizó en alianza con Executive Education de la Universidad de los Andes.
El panel dejó así sobre la mesa un escenario de oportunidades potenciales para Colombia en comercio, energía, tecnología, infraestructura y servicios, pero también la necesidad de comprender la realidad venezolana, evaluar los riesgos políticos y regulatorios, fortalecer los mecanismos de seguridad y mantener una visión de largo plazo.