Las redes sociales se han convertido en espacios a los que les dedicamos una parte considerable del día. Los colombianos, por ejemplo, destinan en promedio tres horas y 25 minutos diarias a estas plataformas, de acuerdo con el informe Digital 2025 de DataReportal. Entre las más utilizadas están WhatsApp (92,4 %), Facebook (90,5 %) e Instagram (85,6 %). Esa audiencia masiva también representa una oportunidad para fortalecer y comunicar una marca personal.
Sin embargo, solo con tener presencia en estas plataformas no garantiza que una persona logre diferenciarse o generar oportunidades laborales y de negocio a través de ellas. Detrás de una marca personal sólida debe haber una estrategia que comienza mucho antes de publicar un video o compartir una fotografía.
Para Fabián Ruiz, profesor distinguido del área de Mercadeo de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y autor de los libros Tu marca personal en acción y Experiencias que marcan tu diferencia, la marca personal trasciende la actividad en redes sociales:
«es tu auténtica propuesta de valor, que busca generar identidad, confianza, credibilidad y relaciones»,
explica.
Una pauta que también debe considerarse a la hora de proyectar nuestra estrategia en nuestra vida digital, por eso el experto nos da algunas recomendaciones para empezar a fortalecer, y a cuidar, cómo proyectamos nuestra marca personal en nuestras redes sociales.
Antes de publicar, identifique qué lo hace diferente
La primera duda de quienes quieren fortalecer su presencia digital suele ser por dónde empezar. Para Ruiz, la respuesta no está en escoger una red social o diseñar un calendario de publicaciones, sino en definir nuestra propuesta de valor, ese factor que nos permite ofrecerle una mejor respuesta a las necesidades que hemos identificado en nuestro público objetivo.
Según explica el experto, un estudio desarrollado para su primer libro encontró que más del 90 % de las personas considera que tiene algo valioso o diferente para ofrecer a su público de interés. El problema es que muchas no saben cómo convertir ese diferencial en una propuesta clara.
Por eso recomienda comenzar con un ejercicio de autoconocimiento que permita identificar tanto los atributos racionales como los emocionales de la marca personal. Los primeros incluyen la profesión, la experiencia, los conocimientos y la formación académica. Aunque son importantes, no son suficientes para diferenciar a una persona, pues muchas otras pueden tener credenciales similares.
«Más allá de tu profesión, de lo que estudiaste, están los atributos emocionales. Ahí es donde definitivamente generas valor»,
asegura.
Entre esos atributos menciona la empatía, la forma de comunicarse, la capacidad para conectar con otras personas y la energía con la que se desarrollan los proyectos. Son estos elementos, explica, los que permiten construir una propuesta de valor auténtica.
Una vez identificadas esas fortalezas, el siguiente paso consiste en entender a quién se quiere llegar. No es lo mismo construir una marca personal para atraer reclutadores, posicionarse como consultor, conseguir conferencias o divulgar conocimiento. Cada objetivo implica una audiencia distinta y, por lo tanto, una estrategia diferente.
¿A qué redes apostarle?
Solo después de definir la propuesta de valor tiene sentido pensar en las redes sociales. Para Ruiz, estas plataformas son un medio para hacer llegar ese mensaje, pero no constituyen la estrategia en sí misma.
«Las redes sociales son simplemente un medio para poder hacer llegar esa propuesta de valor a una comunidad, a una audiencia. En la mitad están las redes sociales como uno de los tantos caminos»,
explica.
La elección de la plataforma dependerá de dónde se encuentre el público objetivo. Si el propósito es conectar con empleadores o empresas, LinkedIn suele ser la alternativa más adecuada. Si el interés es construir una comunidad alrededor de contenidos de valor, Instagram o TikTok pueden responder mejor a ese objetivo.
El profesor recuerda que hoy los reclutadores revisan las redes sociales para conocer qué comunica un candidato, cómo lo hace y de qué manera interactúa con otras personas. Por eso recomienda mantener coherencia entre la propuesta de valor y el contenido que se publica.
¿Con qué frecuencia se debe publicar?
La frecuencia también es un aspecto clave. Ruiz asegura que una estrategia de comunicación en redes sociales debe combinar dos características:
«Primero, relevancia: qué tan importante es lo que estás comunicando para la audiencia a la cual te estás dirigiendo. Y la otra es la recurrencia»,
señala.
Añade que muchas personas publican durante un tiempo y luego abandonan sus perfiles, un comportamiento que termina afectando el alcance del contenido.
«Los algoritmos de las redes sociales castigan que tú no comuniques»,
afirma.
Sin embargo, aclara que la recurrencia nunca debe estar por encima de la relevancia. Publicar por obligación, sin aportar valor, difícilmente contribuirá al fortalecimiento de una marca personal.
¿Cómo medir los resultados?
Al momento de medir resultados, Ruiz recomienda evitar las llamadas métricas de vanidad.
«Es importante medir el impacto, pero no siempre se mide por el número de seguidores, sino por métricas como el engagement«,
explica.
El experto señala que indicadores como la cantidad de contenido compartido, los comentarios, las conversaciones que generan las publicaciones o el impacto de los mensajes ofrecen una visión más completa sobre la fortaleza de una marca personal.
En el caso de LinkedIn, destaca el Social Selling Index (SSI), un indicador que evalúa aspectos como la calidad del perfil, la capacidad para construir relaciones, la manera de conectar con la audiencia adecuada y el contenido que comparte cada usuario.
No cometa estos errores
Entre las equivocaciones más frecuentes, Ruiz menciona intentar proyectar una imagen que no corresponde con la realidad. También considera un error publicar sin pensar en la audiencia.
«Si tú vas a comunicar por comunicar, no tiene sentido. Lo que vayas a comunicar tiene que generar valor de alguna manera; si no, mejor no comuniques»,
afirma.
A esto se suma abandonar las redes sociales durante largos periodos, pues, según el profesor, «los silencios también hablan» y afectan la visibilidad de los perfiles.
Finalmente, invita a dejar atrás la idea de que una marca personal debe mostrar perfección.
«Estamos muy cansados de ver marcas personales perfectas y todos sabemos que, como seres humanos, no hay perfección»,
concluye el experto.