¿Qué hace que un país se destaque en innovación? Cada año la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi) utiliza unos 80 indicadores —desde la investigación y el desarrollo hasta el comercio de alta tecnología, el empleo calificado y la concesión de licencias de propiedad intelectual— para evaluar el desempeño en esta materia de 139 economías. Un ranking denominado como el Índice Global de Innovación (GII, por sus siglas en inglés), que este año fue liderado, como es usual, por Suiza, Suecia, Estados Unidos.
«En un período de gran turbulencia geopolítica y económica, la característica más llamativa de la parte alta de la clasificación es su estabilidad. Las economías líderes son, en líneas generales, las mismas que en 2025. Ninguna economía nueva ingresa al grupo de las 15 primeras, y Europa vuelve a representar la mayor parte del grupo líder —con 14 economías de las 25 líderes en innovación—, mientras que el Reino de los Países Bajos asciende al séptimo lugar y Austria al 18»,
señala el informe sobre una reñida competencia que en los últimos años ha estado caracterizada por la continuidad.
En lo que respecta a Colombia, el reporte presentado a finales de septiembre en Ginebra (Suiza) puso de nuevo en evidencia el paso lento que sigue marcando el desarrollo de este campo en el país: tras la caída de 10 puestos que se registró para nuestro país el año pasado en este ranking (pasamos del 61 al 71), este año vemos de nuevo un retroceso que nos ubica en el escalón 78, justo detrás de Argentina (75), Montenegro (76) y Uzbekistán (77).
Para Veneta Andonova, profesora asociada de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes y miembro del Comité Asesor del GII, hay dos factores principales detrás de la caída de este año. Por un lado, un significativo desarrollo que dejó a Colombia rezagada en el pilar que mide el funcionamiento de las instituciones, un componente que tradicionalmente ha sido una de las debilidades del país: pasó del puesto 86 en 2025 al 93 en 2026. Mientras que, por el otro, se produjo un deterioro en los resultados de creación de conocimiento y tecnología, donde pasamos del puesto 78 al 81.
A esto se suma una dificultad menos visible, pero relevante para la medición: la calidad y actualización de la información disponible.
“Es importante enfatizar que los datos que Colombia reporta en relación con los indicadores de capital humano e investigación no están actualizados, un aspecto que debería ser priorizado, ya que la ausencia de datos recientes es una señal de la dificultad de diagnosticar y gestionar de manera efectiva la actividad de investigación en el país en los últimos años”,
señala Andonova.
Falta creación de conocimiento
El resultado agregado, sin embargo, esconde algunos movimientos que pueden leerse como positivos para el país. Uno de ellos está en la sofisticación del sector empresarial, indicador en el que Colombia pasó del puesto 60 en 2025 al 53 en 2026. Una mejora que, explica la profesora Andonova, está relacionada en parte con la capacidad que tenemos para incorporar desarrollos de otros lugares, pero que revela también nuestras limitaciones en generación de conocimiento propio.
“Colombia importa tecnologías avanzadas y por ello los indicadores de absorción de conocimiento son más altos; sin embargo, la innovación tecnológica nativa y la creación de conocimiento local siguen siendo relativamente débiles”,
afirma la docente.
Además, la experta advierte que el país muestra un dramático retroceso en la estabilidad de las políticas para la actividad empresarial, donde hoy tiene el puesto 120 entre 139 países.
«Aspectos como el estado de derecho y la estabilidad operativa para el sector empresarial también erosionan la posición de Colombia en el panorama global de actividad innovadora a pesar de que el país tiene una cultura emprendedora y políticas encaminadas para apoyarla que se destacan de manera muy positiva»,
indica la docente de Uniandes.
Un punto en el que coincide Alejandro Olaya, gerente de Innovación y Emprendimiento de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi):
«Caímos del puesto 85, que ya era un puesto bastante complejo, al puesto 120. Caímos a la cola, lo que significa que los empresarios percibieron hasta esa última medición que las reglas de juego eran cambiantes, muy inestables, y eso se refleja en el índice»,
señala el experto, para quien la caída reciente en el ranking era esperable luego de cuatro años en los que los instrumentos de apoyo a la innovación en el país no funcionaron.
Otro dato que llama la atención es que Colombia ocupa el puesto 32 en el mundo en el indicador que mide el porcentaje del PIB representado por sus empresas unicornio. Para Andonova, aunque se trata de un grupo reducido de compañías, su desempeño evidencia el papel que pueden tener estas empresas en la dinamización del ecosistema de innovación y en la atracción de inversión internacional. Sin embargo, advierte que su existencia, por sí sola, no basta para transformar el desempeño general del país dentro del ranking.
La profesora señala que uno de los retos está precisamente en articular estas empresas con los demás actores del ecosistema. Para ello, considera que es necesario entender mejor las condiciones particulares del país antes de diseñar nuevas políticas o hacer apuestas en materia de innovación.
“Las buenas prácticas internacionales, pero sobre todo el entendimiento de los procesos y factores idiosincráticos y del momento, son parte de la respuesta ante los retos de la innovación. Por ello, antes de hacer apuestas y formular políticas, entender y soportar de manera rigurosa las decisiones es la clave para cambiar la tendencia a la baja que Colombia ha tenido en los últimos años en el ranking global de innovación”,
sostiene Andonova.

La región
En un vistazo a cómo está el desempeño de los países latinoamericanos en el informe, la región sigue siendo liderada por Chile (puesto 51), seguido de Brasil (puesto 53), México (puesto 65), Uruguay (puesto 66) y Costa Rica (puesto 70). Mientras que Brasil sigue siendo la única economía de la región que supera las expectativas para su nivel de desarrollo, manteniendo esta posición por sexto año consecutivo.
De acuerdo con el GII, América Latina y el Caribe cuentan con importantes activos de innovación: Brasil tiene la base científica y de investigación y desarrollo más sólida de la región; México se beneficia de su capacidad de fabricación y exportación; y las economías más pequeñas, como Uruguay y Costa Rica, se apoyan en los servicios, las instituciones y la conectividad digital.
Sin embargo, los autores del informe señalan que estas fortalezas siguen concentradas en un número limitado de economías y no se han traducido en un motor regional sólido. «Brasil sigue siendo la única economía de la región con un desempeño sobresaliente en materia de innovación y la única con un gasto en I+D superior al 1 por ciento del PIB», señala el documento.
El informe también muestra que Colombia cuenta con activos relevantes dentro del ecosistema regional de innovación. El país figura, junto con Argentina, Brasil, Chile y México, entre las economías con universidades sólidas y se destaca en los indicadores de startups y valoración de empresas unicornio. Sin embargo, persisten brechas entre investigación, empresas, financiamiento, propiedad intelectual y mercados, que limitan la conversión de ese potencial en tecnología, exportaciones y productividad.