El taller tuvo como propósito central diferenciar entre problemas morales y dilemas éticos, así como analizar los procesos cognitivos y sociales que influyen en la toma de decisiones. A lo largo de la sesión, se abordaron conceptos clave como la desconexión moral, la autojustificación y el desarrollo ético, invitando a los participantes a cuestionar cómo las personas —y las organizaciones— racionalizan acciones que pueden entrar en conflicto con sus valores y principios.
Además de ser un espacio de reflexión, el taller incorporó un componente metodológico orientado a fortalecer la toma de decisiones responsables. Se presentaron herramientas estructuradas para la deliberación ética, incluyendo la identificación de actores, el análisis de alternativas y enfoques basados en consecuencias, principios y virtudes, permitiendo a los estudiantes aproximarse de manera más sistemática a la resolución de dilemas complejos.
Uno de los ejes de discusión fue el uso de herramientas de inteligencia artificial en entornos académicos y empresariales. A partir de ejemplos cotidianos, debates interactivos y referencias culturales, se exploraron los riesgos de delegar el juicio ético a sistemas automatizados, así como la tendencia a minimizar la responsabilidad individual cuando las decisiones están mediadas por tecnología. En este sentido, el taller enfatizó la importancia de mantener el criterio humano y la reflexión ética como componentes irrenunciables del proceso decisorio.
La sesión también sirvió como introducción a la discusión ética en torno a la estrategia de precios. Se analizaron prácticas empresariales como la segmentación extrema, la discriminación de precios y la cartelización, evaluando no solo su legalidad o rentabilidad, sino también sus consecuencias sociales y reputacionales.
A través de juegos de rol y análisis de casos, los estudiantes exploraron distintas perspectivas frente a situaciones éticas complejas, enfrentándose a decisiones que implicaban tensiones entre eficiencia, equidad y sostenibilidad. Estos ejercicios permitieron evidenciar cómo las decisiones de precio afectan a distintos grupos de interés y reforzaron la necesidad de considerar su impacto a largo plazo en la confianza, la equidad y el funcionamiento de los mercados.
A través de ejercicios prácticos y espacios de participación activa, el taller promovió una visión integral de la ética como una competencia fundamental para los profesionales del mercadeo y la administración. Más allá del cumplimiento normativo, se destacó la ética como una herramienta de liderazgo y discernimiento, capaz de orientar decisiones en contextos donde no existen respuestas correctas evidentes.
Este espacio académico reafirma el compromiso del programa con una formación rigurosa y responsable, que integra el pensamiento crítico, la reflexión ética y el análisis estratégico como pilares para la toma de decisiones en entornos empresariales cada vez más dinámicos, tecnológicos y desafiantes.