BOGOTÁ, diciembre de 2025. La Inteligencia Artificial (IA) ya no es una promesa a futuro para las empresas de América Latina y el Caribe; es una herramienta operativa real y en expansión. Sin embargo, un nuevo estudio realizado en conjunto por la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, en alianza con fAIr LAC (BID Lab) y NTT DATA, revela un fenómeno crítico: la tecnología está llegando a las organizaciones mucho antes que los marcos de gobernanza y responsabilidad.
Durante la presentación de los resultados del fAIr Tech Radar, Veneta Andonova, profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, destacó que, aunque la región no está rezagada en ambición técnica, sí enfrenta desafíos urgentes para garantizar que la IA se utilice de forma ética, inclusiva y sostenible.
Radiografía de la madurez: un ecosistema a varias velocidades
El estudio utilizó una escala de 0 a 5 para medir el Índice de Madurez en el uso de IA. El promedio regional se ubicó en 2.9, lo que refleja una madurez de baja a moderada. No obstante, el diagnóstico muestra realidades contrastantes según el tamaño de la empresa:
- Pymes y Startups (2.41 – 2.53): Exhiben un dinamismo ágil y pragmático impulsado por la accesibilidad técnica, pero su adopción es a menudo «caótica» y carece de estructuras sólidas de responsabilidad.
- Empresas Medianas y Grandes (3.06 – 3.19): Presentan los niveles más altos de madurez, con una mayor capacidad para institucionalizar procesos y gestionar datos.
- Corporativos (2.55): A pesar de su tamaño, muestran una menor agilidad que las empresas más pequeñas debido a la «inercia organizacional» y una mayor rigidez en sus procesos.
El impacto social y la diversidad
Uno de los hallazgos más contundentes es la brecha entre la capacidad técnica y el compromiso social. Mientras las empresas puntúan relativamente bien en privacidad y gobernanza de datos (3.01) y transparencia (2.89), los indicadores de bienestar social y ambiental (2.34) y diversidad y equidad (2.54) muestran un rezago significativo.
«La brecha central es que nuestra región adopta la IA más rápido de lo que incorpora prácticas responsables»,
advirtió la profesora Andonova. El estudio sugiere que la dimensión social suele considerarse solo al final del proceso de adopción, en lugar de integrarse desde el diseño (ethics by design).
Hacia una ruta de acción regional
El estudio plantea una hoja de ruta para convertir a la IA en un motor de desarrollo inclusivo en la región. Estos son los principales hallazgos:
- Estándares regionales: Necesidad de marcos comunes de IA responsable para América Latina.
- Gobernanza para PYMES: Desarrollar herramientas de supervisión humana y ética que sean accesibles para actores pequeños.
- Políticas públicas: Fomentar el talento local y la infraestructura con un enfoque de inclusión.
- Comparabilidad: Generar datos que permitan medir el progreso entre sectores y países de manera continua.
Sobre el fAIr Tech Radar
Esta herramienta, nacida de la iniciativa fAIr LAC (creada en 2019 por el Grupo BID), busca conectar a los sectores público y privado para promover un uso ético de la tecnología. Para 2026, el proyecto planea aumentar su escala y participación para guiar políticas públicas basadas en evidencia real del contexto latinoamericano.
«Hacemos un llamado a unirnos para que la tecnología sea transparente y cuente con el respaldo de la ciudadanía. Apoyar a nuestras empresas para que adopten la IA de forma ética no es opcional; es el camino para asegurar que estas herramientas beneficien realmente a las sociedades latinoamericanas, como nuestra región se merece»
afirma Veneta Andonova, profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes.